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Adopción igualitaria

Hoy, particularmente, me siento feliz por las mujeres que han encontrado el amor en otra mujer y que, como muchas mujeres, tienen el deseo de tener hijos, pero aún pudiendo hacerlo con un donante prefieren darle un hogar a un niño abandonado. 

Estoy a favor de la igualdad de derechos. Me niego a creer que hay que negar el acceso a un derecho a otros por su orientación sexual. Respeto el pensamiento de quienes quisieran que los niños adoptados solo pudieran entrar a familias formadas por una mamá y un papá, y por eso los invito a que se unan en un movimiento de nuevas familias adoptantes, para que en vez de tratar de “tumbar” o eliminar la igualdad en derecho, se vuelvan en una fuerza positiva que le de hogar a los niños de todas las edades (incluidos los de difícil adopción por sus condiciones físicas o mentales). 

Ojalá nuestra cultura se convierta en una cultura de cero orfandad. Recuerdo un profesor que contaba cómo unos filántropos donaron plata para poner un orfanato en un lugar muy pobre del pacífico. Sin embargo, nunca encontraron niños abandonados a pesar de haber una tasa de mortandad materna, y en general en los adultos, bastante alta. Visitaron las comunidades afros e indígenas. En una de ellas, no existía la palabra huérfano en su lengua. Eso no se concebía, el niño era de la comunidad y si sus padres morían siempre siempre alguna familia se haría cargo del niño. Adoptar es la solución, aún si se tiene hijos propios. 

Darle hogar a un niño, que aunque tiene una cama, una comida y estudio en un orfanato, también necesita que lo arropen en la noche y le deseen buenos sueños, que le preparen su comida favorita y una torta en su cumple, y que lo acompañen a hacer la tarea y lo ayuden a hacer una cartelera sobre “la navidad en familia" para la exposición del día siguiente. Que lo ayuden a sanar las heridas de un pasado difícil y que lo acompañen en el tránsito que pasamos todos de niños indefensos a adultos, ojalá honestos y responsables. Eso lo puede hacer una familia monoparental como hay tantas de mamás o papás solteros o viudos. O lo pueden hacer las familias mamá-papá, mamá-abuela y abuelo, mamá-mamá, tío y tía adoptantes, hasta los hermanos mayores de edad que se tienen que hacer cargo de los menores porque han perdido a sus padres. Si todos ellos pueden y han podido a lo largo de la historia, estoy segura que también lo podrá hacer una familia conformada por dos papás, y creo que lo harán tan bien como he visto lo ha hecho ese amigo viudo, o separado que se quedó con los niños, (y creo todas conocemos alguno). Solo se necesita querer ayudar a un niño, querer convertirlo en su familia, en su hijo y tener amor para dar…

(Y como cualquier mujer soltera o hombre soltero, o pareja hetero, tendrán que cumplir todos los otros requisitos económicos, sociales, de edad, que pone el Instituto de Bienestar Familiar o las casas de adopción, entre cuyas restricciones, por lo menos mi consciencia lo siente así, no puede caber la orientación sexual de una persona)

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