Yo nunca, pero nunca, daría mi voto para presidente por quien alguna vez pensó que la violencia era el camino para lograr cambios -así fuera muy joven, así muchos lo hicieran en ese tiempo, así no hubiera otra opción, así ahora trabaje por la paz (que lo siga haciendo, pero que no aspire a la presidencia)-. No quiero por presidente a alguien que cree que con la violencia se solucionan los problemas: ni guerrilleros ni guerreristas. Que estén en política, que dirijan instituciones, que sean representantes, senadores, ministros (aunque no de defensa -o de guerra-). No voto para presidente por quien ejerció o permitió la violencia contra otros, en vez de buscar otras maneras: diálogo, desobediencia civil, inteligencia táctica, etc. No voto por quien planeó ataques o bombardeos donde podían morir inocentes: ni comandantes de frentes ni generales de ejércitos. Ni siquiera votaría para presidente porque quienes siendo soldados rasos siguieron órdenes de matar a otros. No desconozco que ...