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Ni Petro ni Uribe ni Santos

Yo nunca, pero nunca, daría mi voto para presidente por quien alguna vez pensó que la violencia era el camino para lograr cambios -así fuera muy joven, así muchos lo hicieran en ese tiempo, así no hubiera otra opción, así ahora trabaje por la paz (que lo siga haciendo, pero que no aspire a la presidencia)-. No quiero por presidente a alguien que cree que con la violencia se solucionan los problemas: ni guerrilleros ni guerreristas. Que estén en política, que dirijan instituciones, que sean representantes, senadores, ministros (aunque no de defensa -o de guerra-). No voto para presidente por quien ejerció o permitió la violencia contra otros, en vez de buscar otras maneras: diálogo, desobediencia civil, inteligencia táctica, etc. No voto por quien planeó ataques o bombardeos donde podían morir inocentes: ni comandantes de frentes ni generales de ejércitos. Ni siquiera votaría para presidente porque quienes siendo soldados rasos siguieron órdenes de matar a otros. No desconozco que ...
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PAZ PARA EL TOLIMA

Para mí tomar partido en diferentes situaciones es, en general, difícil. Aún cuando mi corazón o mi razón tiren más hacia un lado, cuando escucho al otro me entran las dudas y quedo en el medio, algunas veces turbio y muchas veces turbulento. En pocas palabras, sería muy mala jueza. Cuando escucho una versión tiendo a creerla y a compartirla. Pero cuando escucho la otra versión suele, o puede pasarme, que también la crea. Obviamente, esto sucede, si las dos versiones están bien sustentadas -trabajo que hacen a la perfección juristas y abogados-. De hecho intento ser neutral -sé que es cosa casi imposible por las emociones-, y mantenerme equilibrada con la información y sus fuentes para poder ponerme en los pies de unos o de otros. En este caso de quienes van por el SÍ y por el NO en el plebiscito con el que se busca aprobar el acuerdo que el gobierno hizo con las FARC. Este video de @Caro Vás-Pin acabó con el silencio de esta dubitativa e irresoluta mujer, que aún siente pesada la carg...

Adopción igualitaria

Hoy, particularmente, me siento feliz por las mujeres que han encontrado el amor en otra mujer y que, como muchas mujeres, tienen el deseo de tener hijos, pero aún pudiendo hacerlo con un donante prefieren darle un hogar a un niño abandonado.  Estoy a favor de la igualdad de derechos. Me niego a creer que hay que negar el acceso a un derecho a otros por su orientación sexual. Respeto el pensamiento de quienes quisieran que los niños adoptados solo pudieran entrar a familias formadas por una mamá y un papá, y por eso los invito a que se unan en un movimiento de nuevas familias adoptantes, para que en vez de tratar de “tumbar” o eliminar la igualdad en derecho, se vuelvan en una fuerza positiva que le de hogar a los niños de todas las edades (incluidos los de difícil adopción por sus condiciones físicas o mentales).  Ojalá nuestra cultura se convierta en una cultura de cero orfandad. Recuerdo un profesor que contaba cómo unos filántropos donaron plata para poner un orfanato ...